Damasco. Camilian Demetrescu, 2008

Damasco. Camilian Demetrescu, 2008

El Año paulino se concluye, pero estar en camino juntamente con san Pablo, alcanzar con él y gracias a él el conocimiento de Jesús, y ser iluminados y transformados por el Evangelio como él, siempre formará parte de la existencia cristiana. Y, superando el ámbito de los creyentes, san Pablo seguirá siendo siempre “maestro de los gentiles”, que quiere llevar el mensaje del Resucitado a todos los hombres, porque Cristo los conoce y ama a todos, pues murió y resucitó por todos ellos.

No os acomodéis al mundo presente, antes bien trans- formaos mediante la renovación de vuestro modo de pensar, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios (Rm 12, 2).

Las dos palabras decisivas de este versículo son: “transformar” y “renovar”. Debemos llegar a ser hombres nuevos, transformados en un modo nuevo de existencia. El mundo siempre anda buscando novedades, porque con razón nunca se siente satisfecho de la realidad concreta. San Pablo nos dice: el mundo no puede renovarse sin hombres nuevos. Sólo si hay hombres nuevos habrá también un mundo nuevo, un mundo renovado y mejor. Lo primero es la renovación del hombre. Esto vale para cada persona. El mundo sólo será nuevo si nosotros mismos llegamos a ser nuevos. Esto significa también que no basta adaptarse a la situación actual.

Extracto de la Homilía de Clausura del Año Paulino de Benedicto XVI, el día Domingo 28 de junio de 2009

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