Martirio de san Esteban_Vicente Juan Masip (detalle)

Martirio de San Esteban (detalle). Autor: Vicente Juan Masip. España, s. XVI

Hch 7 55-60

Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios; y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.» Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». Y diciendo esto, se durmió.

Martirio de San Esteban_Vicente Juan Masip

Martirio de San Esteban. Autor: Vicente Juan Masip. España, s. XVI

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CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

Decreto

por el que se concede una facultad especial
para la celebración de la Conversión de San Pablo apóstol en el Año jubilar

El apóstol san Pablo, que, como pregonero de la verdad al mundo entero, se dedicó con todas sus fuerzas a anunciar a las naciones el Evangelio de Cristo, después de haber sido su perseguidor, y promovió con gran empeño la unidad y la concordia de todos los cristianos, siempre ha sido y sigue siendo venerado por los fieles, especialmente en este año, bimilenario de su nacimiento, que el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha querido instituir como Año jubilar especial.

Por tanto, en virtud de las facultades atribuidas a esta Congregación por el Sumo Pontífice Benedicto XVI, se concede, de modo extraordinario, que el próximo día 25 de enero de 2009, que coincide con el III Domingo del tiempo ordinario, se pueda celebrar en cada iglesia una misa según el formulario Conversión de san Pablo apóstol, como se encuentra en el Misal romano. En este caso, la segunda lectura de la misa se toma del Leccionario romano para el III Domingo del tiempo ordinario, y se reza el Credo.

Esta concesión, por especial mandato del Sumo Pontífice, sólo tiene validez para el año 2009.

No obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, el 25 de enero de 2008, fiesta de la Conversión de San Pablo apóstol.

Cardenal Francis ARINZE
Prefecto

Mons. Albert Malcolm RANJITH
Arzobispo secretario

Fuente: Enlace a la página oficial de este decreto

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 14 de enero de 2009

Queridos hermanos y hermanas:

En esta catequesis reflexionamos sobre algunos aspectos teológicos contenidos en las cartas del Apóstol san Pablo a los colosenses y a los efesios, las cuales conservan entre sí una gran semejanza. En efecto, es sólo en estas cartas donde Cristo aparece con el título de “cabeza”. En primer lugar, es considerado como cabeza de la Iglesia a la que guía, alimenta y mantiene unida, pero también como cabeza del cosmos, sometiendo y recapitulando en sí todas las cosas del universo. Con el concepto de “misterio”, típico también de estos escritos, el Apóstol se refiere al inescrutable plan divino sobre el hombre, los pueblos y el mundo, que se cumple plenamente en Cristo. En él, el misterio se encarna y puede ser percibido tangiblemente. Un último concepto propio de estas cartas es también el vínculo esponsal entre Cristo y la Iglesia. Tomando como punto de referencia la unión conyugal entre el hombre y la mujer, la Iglesia es considerada como la esposa de Cristo, que ha hecho suya a precio de su vida.

* * *

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular a los peregrinos y grupos venidos de España, México, Uruguay y de otros países latinoamericanos. Os deseo que vuestra peregrinación al sepulcro de los Apóstoles os fortalezca en la fe y os impulse a uniros más íntimamente a Cristo, que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Que Dios os bendiga.

Fuente: Enlace a la página

1. En Rm 3, 25, después de hablar de la “redención realizada por Cristo Jesús”, san Pablo continúa con una fórmula misteriosa para nosotros. Dice así:  Dios lo “exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe”. Con la expresión “instrumento de propiciación”, más bien extraña para nosotros, san Pablo alude al así llamado “propiciatorio” del templo antiguo, es decir, a la cubierta del arca de la alianza, que estaba pensada como punto de contacto entre Dios y el hombre, punto de la presencia misteriosa de Dios en el mundo de los hombres. Este “propiciatorio”, en el gran día de la reconciliación —”yom kippur“— se asperjaba con la sangre de animales sacrificados, sangre que simbólicamente ponía los pecados del año transcurrido en contacto con Dios y, así, los pecados arrojados al abismo de la bondad divina quedaban como absorbidos por la fuerza de Dios, superados, perdonados. La vida volvía a comenzar.

San Pablo alude a este rito y dice que era expresión del deseo de que realmente se pudieran poner todas nuestras culpas en el abismo de la misericordia divina para hacerlas así desaparecer. Pero con la sangre de animales no se realiza este proceso. Era necesario un contacto más real entre la culpa humana y el amor divino. Este contacto tuvo lugar en la cruz de Cristo. Cristo, verdadero Hijo de Dios, que se hizo verdadero hombre, asumió en sí toda nuestra culpa. Él mismo es el lugar de contacto entre la miseria humana y la misericordia divina; en su corazón se deshace la masa triste del mal realizado por la humanidad y se renueva la vida.

Revelando este cambio, san Pablo nos dice: con la cruz de Cristo —el acto supremo del amor divino convertido en amor humano— terminó el antiguo culto con sacrificios de animales en el templo de Jerusalén. Este culto simbólico, culto de deseo, ha sido sustituido ahora por el culto real:  el amor de Dios encarnado en Cristo y llevado a su plenitud en la muerte de cruz. Por tanto, no es una espiritualización del culto real, sino, al contrario:  el culto real, el verdadero amor divino-humano, sustituye al culto simbólico y provisional. La cruz de Cristo, su amor con carne y sangre es el culto real, correspondiendo a la realidad de Dios y del hombre. Para san Pablo, la era del templo y de su culto había terminado ya antes de la destrucción exterior del templo:  san Pablo se encuentra aquí en perfecta consonancia con las palabras de Jesús, que había anunciado el fin del templo y había anunciado otro templo “no hecho por manos humanas”, el templo de su cuerpo resucitado (cf. Mc 14, 58; Jn 2, 19 ss). Este es el primer texto.

Extracto de la Audiencia General de Benedicto XVI, el día Miércoles 7 de enero de 2009 —>Texto completo aquí

“Por eso es para mí un gran motivo de alegría, anunciarles oficialmente que al Apóstol Pablo le dedicaremos  un especial año jubilar,
del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009
en ocasión del bimilenario de su nacimiento”.
Papa Benedicto XVI

Nuestra portada de la revista La Cruz de Enero-Febrero

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